
Es así como se ve el amor a mis ojos: como un péndulo que va y vuelve, como los brazos que te sueltan y te vuelven a tomar y sin embargo, a pesar de la pasión que los mueve, las llagas en tu piel son como acido a tu alma.
El amor verdadero, el amor único seria aquel que te toma y no te deja escapar, aquel que en vez de quemarte con la pasión solo busca entibiarte y moldearte para ser uno. El amor único llegaría a ser aquel que te derrite y hace feliz sin preverlo ni buscarlo, aquel que instintivamente remueve todas las células de tu ser y las conecta con las tuyas con solo una mirada.
El vacío de un amor casi pendular y casi verdadero es irónicamente placentero, pasa a ser algo así como un dolor que te acostumbraste a tener y que su ausencia hace que te duela al respirar la libertad de su carencia. Es un dolor abrumador e inexistente que solo te atormenta.
La mayoría de la gente podría decir que no hay nada más triste que toparse con muchos amores pendulares, y vivir como un acróbata volando en trapecios con clavos esperando encontrarse con el soporte que sane tus heridas; pero yo digo que no hay nada mas triste que temerle al amor y a los amores pendulares, que temerle a la pasión y ardor, que sentir que nada valga la pena como para tener que sufrir nuevamente, que odiar al amor por dejarte invalida a amar.
Tengo que saber asumir mi condición, sentirse así, incapaz de volver a amar solo por temor logra que tenga mayor conciencia de mi condición de mujer y al mismo tiempo de la fémina a medias que soy al sentirme discapacitada al amor.
El amor verdadero, el amor único seria aquel que te toma y no te deja escapar, aquel que en vez de quemarte con la pasión solo busca entibiarte y moldearte para ser uno. El amor único llegaría a ser aquel que te derrite y hace feliz sin preverlo ni buscarlo, aquel que instintivamente remueve todas las células de tu ser y las conecta con las tuyas con solo una mirada.
El vacío de un amor casi pendular y casi verdadero es irónicamente placentero, pasa a ser algo así como un dolor que te acostumbraste a tener y que su ausencia hace que te duela al respirar la libertad de su carencia. Es un dolor abrumador e inexistente que solo te atormenta.
La mayoría de la gente podría decir que no hay nada más triste que toparse con muchos amores pendulares, y vivir como un acróbata volando en trapecios con clavos esperando encontrarse con el soporte que sane tus heridas; pero yo digo que no hay nada mas triste que temerle al amor y a los amores pendulares, que temerle a la pasión y ardor, que sentir que nada valga la pena como para tener que sufrir nuevamente, que odiar al amor por dejarte invalida a amar.
Tengo que saber asumir mi condición, sentirse así, incapaz de volver a amar solo por temor logra que tenga mayor conciencia de mi condición de mujer y al mismo tiempo de la fémina a medias que soy al sentirme discapacitada al amor.

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